La Noche en Blanco es una en la que la gente hace colas para ver cosas que podría ver cada día sin necesidad de perder tiempo en la puerta. Una cosa extraña, un excusa para salir e ir en mogollón a cualquier lugar. De hecho, en algunos lugares de Madrid (sin que se sepa a ciencia cierta la razón) sólo entran personas durante esas horas; aunque esta extraña procesión tiene muchos recorridos posibles. Uno de ellos, con una cámara fotográfica.
- La Gran Vía, sin vehículos y con una iluminación mutante y de colores variables presentaba este aspecto.
- El centro de la ciudad sin coches. No será una intervención artística, pero resulta interesante.
- Una de las torre de luz que reemplazaban las luces habituales de la Gran Vía madrileña.
- La Plaza Mayor acogía una notable concentración de las últimas novedades en “sacaperrismo” callejero. Los tríos de cabezas cortadas son el último grito.
- Colas, interminables colas. La de esta imagen para entrar al museo del Prado.
- La plaza, abarrotada de personas y de globos con poemas de Benjamín Prado y Ajo.
- El Jardín Botánico convertido en un paseo de luces.
- Y en Cibeles, baile. Unas pantallas enseñaban al público la coreografía ideada para la ocasión por Blanca Li.
- Miles de personas en la calle, una vista desde Cibeles.
- En la plaza de Santa Ana, y en otras muchas, había dibujantes a los que el público podía contar sus sueños o, como parece el caso, sus pesadillas.
- Una imagen extraña preside la plaza frente a la estación de Atocha. El famoso toro que simboliza lo español se ha convertido en un burro, una escultura de Fernando Sánchez Castillo.
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