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Olympus Pen EP-1 y Sigma DP2: las probamos y confrontamos (I)

4 Comentarios 23 Noviembre 2009

Un artículo de Ramón Peco

Algunos fotógrafos buscan cámaras que les permita ser invisibles, o casi, para así perder todo protagonismo a la hora de hacer una foto. Crear una máquina ligera, fácil de llevar encima, y que realice buenas fotos, incluso cuando disparamos con poca luz, es uno de los grandes retos de casi todos los fabricantes de tecnología fotográfica.

Hay algunos a los que les gusta lucir voluminosas máquinas con voluminosos objetivos. Un asunto un tanto freudiano. Pero muchos valoran la discrección y la comodidad de una pequeña cámara. El problema es dar con una que a la vez permita hacer toda clase de fotos, con calidad y sin renunciar a algunas prestaciones de una réflex. Analizamos dos máquinas ideales para ellos: la Olympus Pen EP-1 (799 euros con un objetivo Zuiko de 14-42mm) y la Sigma DP2 (699 euros). En la primera entrega toca el turno de la Olympus.

La leyenda Pen
Olympus ha sido siempre una firma con una gran personalidad produciendo cámaras. Su saga Pen, iniciada en 1959, desapareció poco antes de que la fotografía se hiciese digital. Desde entonces Olympus había perdida cierta autenticidad. Aunque sus cámaras réflex son bastante interesantes quizá les falte cierta chispa para seducir. En el terreno de las compactas y las puente, o bridge, tampoco tienen un catálogo en el que nada sobresalga.

La Olympus Pen EP-1 que hemos probado

La Olympus Pen EP-1 que hemos probado

Pero hace algo más de un año Olympus comenzó a mostrar en varias ferias especializadas un prototipo que sedujo a casi todos y levantó fuertes expectativas. La resurrección de la saga Pen estaba en marcha. Para ello se desarrolló incluso un nuevo estándar técnico: el Micro Cuatro Tercios (MCT) -al que en su momento le prestamos bastante atención a en Soitu-. Una tecnología que se basa en eliminar el espejo de las réflex para reducir el tamaño de la cámara, sin renunciar por ello al uso de objetivos intercambiables.

Tanto Olympus como Panasonic -la otra empresa que apostó por el MCT- ya han puesto en el mercado varias máquinas de este sistema. Todas ellas bastante interesantes. Panasonic, además de lanzar dos máquinas similares a una réflex miniaturizada -la DMC G1K y DMC GH1K-, rivaliza con la serie Pen con su DMC-GF1 -que incorpora en el cuerpo un pequeño flash, algo que no tiene ninguna de las Pen lanzadas hasta la fecha por Olympus-.

Los dos modelos digitales de la saga hasta el momento son la EP-1, que es la que hemos probado, y la EP-2, cuya única diferencia significativa es que puede incorporar tanto un visor electrónico como un micrófono externo. Aunque a la EP-1 se le puede incorporar un visor óptico para usarlo con el objetivo Zuiko de 17 mm-, que es el más indicado utilizar para que la máquina sea verdaderamente fácil de transportar.

Lo primero que nos ha llamado la atención de la Pen es su contundencia, su estilo clásico, y la sensación de tener entre manos una cámara de verdad y no un mero gadget. Utilizando el objetivo 14-42, con el que hemos hecho la prueba, la Pen no es ninguna miniatura. Es claramente más pequeña que una réflex, pero su tamaño es mayor que el de casi cualquier compacta. Aunque equipada con el objetivo de 17 mm las diferencias son mínimas con compactas como la serie G de Canon. Sin embargo, que nadie espere llevarla en el bolsillo de su chaqueta. En un pequeño bolso en cambio es posible transportarla sin que nos acordemos demasiado de ella.

La Pen es una cámara sólida, que no da en absoluto la impresión de fragilidad de las réflex de plástico de gama baja. Su ergonomía está bastante lograda y es fácil trabajar con ella en modo manual por la inteligente posición de los mandos de control. Aunque a la hora de manipular en el objetivo el enfoque en modo manual, o cambiar la distancia focal, es cuando más echamos de menos echamos un visor. De hecho, uno a veces inconscientemente se la acerca a la cara. Seguramente por ello ha pasado poco tiempo hasta que ha aparecido la EP-2 y su visor electrónico -muy similar al de la Ricoh GX 200-.

No obstante, su pantalla, sin ser de las mejores del mercado, lo cierto es que es de gran calidad y nos proporciona una idea muy clara de lo que estamos fotografiando. Su comportamiento, de hecho, es mucho mejor al de la función Live View de las réflex, entre otras cosas por la ausencia de espejo.

La velocidad no es una de las grandes cualidades de la cámara, pero aún así puede realizar disparos en ráfagas de 3 fotos por segundo en Jpeg o Raw. Suficientes para casi todos. Por otra parte no existe la cadencia en el tiempo de disparo que tienen muchas cámaras compactas. Se comporta como una réflex: en el momento que pulsamos el disparador la foto queda inmediatamente hecha.

Su sensor de 12 megapíxeles, cuyo tamaño es exactamente la mitad de un negativo de 35 mm, proporciona una calidad bastante interesante. Las fotos son extraordinarias hasta 800 ISO, y disparando a 1.600 ISO las tomas pueden ser usadas sin ningún problema -incluso es posible salvar alguna toma a 3200-. Podéis ver las muestras que hemos incluido a continuación.

De ahí que aunque en principio a alguno le asuste el hecho de que no incorpore de serie un flash, en realidad sólo lo echaremos en falta en condiciones en las que la luz sea muy escasa (y en ese caso siempre podemos llevar uno externo montado). La Pen se comporta muy bien en interiores sin flash. Prueba de ello las fotos que realizamos con ella en la fiesta de despedida de Soitu.

Sobresaliente el procesamiento de la imagen en Jpeg, pues la fidelidad de los colores y la calidad del balance de blancos automático son extraordinarios. De hecho, aunque la Olympus Pen dispone de cualquier función en modo manual que le podamos pedir a una réflex básica -incluido el modo B de disparo- es una cámara bastante bien preparada para disparar en modo automático. Además, entre el automatismo total y el modo manual existe un buen abanico de opciones.

Es posible recurrir  a numerosos modos de escena -existe incluso uno para fotografiar documentos- y a los llamados filtros creativos, que aunque quizá le sobren a más de un purista lo cierto es que permiten realizar fotos interesantes con poco esfuerzo. Cabe destacar el modo de blanco y negro de alto contraste, que parece ser la razón de que la cámara disponga de un modo ISO de 6400 -ver la muestra que incluímos-. También es notable la existencia de una característica que sólo alguna que otra réflex incorpora: un modo de exposiciones múltiples para superponer varias tomas en una misma imagen.

Modo estenopeico de la Olympus Pen

Modo estenopeico de la Olympus Pen

La Olympus Pen es una máquina perfecta para aquellos que en ocasiones sólo quieren concentrarse en encuadrar una escena y disparar. Quizá a algunos les parezca una locura comprar una cámara así para luego disparar en automático, pero siendo sinceros lo cierto es que son muy pocas las máquinas, excluyendo las réflex, que logran fotos de calidad preocupándonos de poco más que de pulsar el disparador. Y esta es una de ellas.

Disparando de noche con el filtro de B/N a 6400 ISO

Disparando de noche con el filtro de B/N a 6400 ISO

Lo que no nos ha gustado de la Pen es un problema que hemos localizado en el objetivo con el que hemos hecho la prueba. Según aumentamos la distancia focal se produce una aberración muy visible en las líneas rectas. Si disparamos en Jpeg el defecto no aparece, pues es corregido por el software interno. Lo mismo sucede a la hora de editar el Raw en Cámera Raw de Adobe o en el programa de edición que Olympus proporciona.

Sin embargo, es de locos que un objetivo de una cámara así tenga un defecto más propio de una cámara compacta mediocre. Son los gajes de querer dar un gran salto tecnológico. Leica ya provocó un susto similar al lanzar la M8.

Vídeo
En lo que respecta a la grabación de vídeo la máquina filma a 30 fps con una calidad de 720p, lo que unido a que podemos controlar el enfoque en modo manual o automático -funciona bastante bien el autoenfoque-. Cumple por tanto con los deberes y se dejan ver las diferencias con compactas más modestas, sobre todo a la hora de experimentar con los desenfoques selectivos usando distintas distancias focales.


Dispone de un puerto HDMI para ser conectada a cualquier dispositivo de alta definición y proyectar los vídeos. Evidentemente el sonido es mono y sólo el modelo EP-2 permite usar un micrófono externo. He aquí una prueba que hemos realizado usando el enfoque en modo manual -pulsa sobre el vídeo para verlo en alta definición en YouTube-.

No le gustara a…
Los que consideran completamente imprescindible usar un visor óptico deben olvidarse no sólo de la Olympus Pen, también deben hacerlo de las máquinas del sistema Micro Cuatro Tercios y experimentos similares, como la Ricoh GXR que aparecía hace poco. Lo suyo es una réflex o una máquina de focal fija como la Sigma DP2 con un visor externo.

También deben olvidarse de ella los que quieran una máquina para llevar en el bolsillo. La Sigma Dp2 puede ser una opción para ellos, aunque algo voluminosa. Aunque si no les importa cierta cadencia en el disparo y trabajar con una sensibilidad limitada a los 400 u 800 ISO la Ricoh GX200 o la Panasonic LX3 son dos opciones bastante ligeras.

Tampoco es una buena opción decantarnos por la Pen si nuestro futuro está decididamente en las réflex y queremos apostar ya por una familia de objetivos -que no sea de Olympus, claro-. Por otra parte, si buscamos una verdadera cámara híbrida de fotos y vídeo, con posibilidad de filmar en modo Full HD, quizá estaría bien echarle un vistazo a la DMC GH1K, hablan maravillas de ella (aunque su precio supera con creces con una óptica los 1.000 euros).

Finalmente, el extraordinario diseño de la Pen la convierte en blanco de todas las miradas -lo hemos constatado sobradamente- por lo que aunque la cámara en principio tiene un tamaño discreto, su aspecto es bastante llamativo. Algo que puede jugar en nuestra contra a la hora de mantenernos en un discreto segundo plano al hacer la foto.

Le gustará a…
La Pen EP-1 es una cámara que evidentemente no es para cualquier bolsillo. Que cueste más de 600 euros no la convierte precisamente en un capricho asequible. Valorar hasta que punto la máquina merece lo que cuesta es algo que hay que hacer teniendo en cuenta un referente. Su precio es algo superior al de muchas compactas de gama alta, pero sólo algo mayor. A cambio su calidad de imagen es mucho mejor que cámaras con pequeños sensores como la LX3 de Panasonic o las Canon de la serie G, cuya única prestación relevante frente a la Pen es que su tamaño es algo menor.

Respecto a las réflex de gama básica, algunas de las cuales pueden llegar a costar poco más de la mitad de su precio, su gran ventaja es un que su tamaño es claramente menor y su construcción es mucho más sólida. En cambio no equipa visor óptico, aunque también es cierto que la utilidad de los visores de las réflex más sencillas queda en entredicho al no disponer de un ángulo de visión del cien por cien. Los fanáticos del encuadre perfecto tienen que recurrir al modo de visión directa con ellas, si es que la réflex en cuestión dispone de él.

La Olympus Pen EP-1 gustará a aquellos profesionales que desean de una vez por todas llevar encima una cámara ligera que les permita flexibilidad y calidad a la hora de hacer fotos. También a aquellos que quieran dar el salto de una compacta a una réflex, aunque estirando un poco el presupuesto frente a los modelos más básicos de ese segmento. También gustará a los que adoren una estética clásica, la Pen tiene un diseño genial.

En definitiva apostar por una Pen supone hacerlo por una máquina que podremos usar muchos, muchos años. Bien sea como cámara principal o bien como cámara secundaria. La calidad de imagen, una resolución que permite obtener copias de gran tamaño, y el hecho de poder usar distintos tipos de objetivos -incluso pueden usarse adaptadores para objetivos Cuatro Tercios y OM- hacen de ella una apuesta casi segura.

¿Tienes una Pen? ¿Te gustaría tenerla? ¿Hay algo que quieras saber? Te escuchamos.


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Autor

Ramón Peco

Ramón Peco - ha publicado 38 artículos en El Fotográfico.

Es periodista y fotógrafo. Ha coordinado la sección de Fotografía de Soitu, y antes formó parte también en el mismo medio del grupo de redactores de Vida Digital. Actualmente trabaja como periodista especializado en fotografía en quesabesde.com y en la red social blipoint.com. Colaboró en medios de tendencias como Vanidad, Neomoda, y Neo2. En las trincheras del periodismo diario ha trabajado para la Agencia EFE, El Día de Ciudad Real, y Estrella Digital. Es autor de los libros Internet para Escritores y Nueve Diálogos. Entre otras cosas colabora como periodista en la revista experimental Lalata, desde hace más 20 años no ha dejado nunca de hacer fotografías, y en 2005 puso en marcha una cosa a la que llamaban blog. Se licenció en Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y se graduó en la primera promoción del Master de Periodismo Digital de El País.

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4 comentarios



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  1. David dice:

    “…no existe la cadencia en el tiempo de disparo…”
    yo diría que es latencia

  2. Laura dice:

    Qué defectos se corrigen en la EP-2?

    Para quienes el visor electrónico y el adaptador de micro no aportan gran cosa, como es mi caso, quizá sea la oportunidad de conseguir una EP-1 más barata; si no hay otras mejoras técnicas importantes.

  3. David dice:

    Hola, disculpa que te haga una consulta no muy relacionada con las calidades y características de la Pen, pero es que hace unos días adquirí una EP-1, y soy incapaz de instalar el plugin para abrir el formato ORG en mi PS3(Mac). Sabes cómo hacerlo?

    Muchas gracias!


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