Con frecuencia estamos demasiados preocupados en comprar cámaras en lugar de hacer buenas fotos. Es cierto que cualquier foto no puede ser hecha con cualquier cámara, pero cualquier cámara es capaz de hacer una buena foto. Si te esmeras un poco tu teléfono móvil puede captar imágenes dignas de enmarcar.

Usar una impresora profesional, como la Canon Pixma Pro9500, puede ser una buena idea para imprimir de lujo tus fotos lo-fi.
Es verdad que esa cámara de tres al cuarto que llevas siempre en el bolsillo no es gran cosa, pero siempre la llevas en el bolsillo… ¡y eso la hace única para captar momentos decisivos! Además, nada te impide usar artillería pesada para editar las fotos que haces con ella: utiliza Photoshop en sus versiones CS3, CS4, o Elements 8 (hemos publicado un análisis del Photoshop más barato). También conviene que las imprimas en un laboratorio profesional o lo hagas tú mismo con una buena impresora. Nosotros hemos usado una Canon Pixma Pro9500 de 10 tintas que nos ha dejado boquiabiertos. Te damos aquí cinco pautas para que mimes tus fotos lo-fi.
1. Abre las fotos en Jpeg que hagas con Camera RAW para editarlas. No vas a tener la misma flexibilidad que si dispusieras de una archivo en bruto, pero vas a poder usar todas las opciones de edición, como el balance de blancos, de las que dispone ese módulo de Photoshop. Activa la opción auto en Camera Raw para que optimice los parámetros de la imagen. Photoshop es mucho más listo que el software interno que usa tu cámara barata. Seguro que la foto mejora un poco, o incluso bastante. Si no te convence demasiado el balance de blancos de la imagen original prueba también a que Camera Raw te haga un balance de blancos automático. Por supuesto puedes jugar con el resto de opciones del programa. Pero yo que tú dejaba las cosas como están. Puedes, eso sí, convertir a blanco y negro la foto. En ese caso activa la opción convertir a escala de grises.
2. Es el momento de que sepas que seguramente te engañaron con la resolución de imagen de la cámara de tu móvil. Tranquilo, no le diremos a tus amigos que en realidad esos cinco megapíxeles de los que tanto has presumido sólo se logran mediante interpolación. No es extraño que la resolución real sea incluso menos de la mitad de lo que dice el fabricante. Así que vamos a reducir el tamaño de la imagen para que el resultado sea digno de colgar en un museo. Justo debajo de la ventana de la imagen verás que hay información sobre el tamaño en píxeles de la imagen que estás editando. Pulsa ahí. Si por ejemplo disparaste la foto con un iPhone 3GS te dirá que la foto tiene 3,1 megapíxeles. En la opción tamaño reduce justo a la resolución anterior -1′9 megapíxeles-, en la opción espacio elige Adobe RGB 1998, en profundidad de color elige 16 bits, y pon un valor de 240 píxeles / pulgada en resolución. Lo que acabas de hacer es reducir la interpolación que ha creado el software interno del teléfono para ampliar la imagen, has ganado en riqueza cromática, y has ajustado a un nivel óptimo la resolución para imprimir la foto. Ahora pulsa en la opción abrir para rematar la faena en Photoshop.
3. Estaría bien reducir el ruido y lograr un acabado que recuerde más a una foto de verdad (y no a un mosaico de píxeles). Utiliza para ello la opción de eliminar imperfecciones de fotos obtenidas con un escáner: filtro > ruido > polvo y rasgaduras y establece los valores radio en 1 y umbral en cero.
4. Ahora guarda la imagen. Ya está lista para imprimir. Ve a la opción guardar como y almacena el archivo como Tiff incrustando el espacio de color Adobe RGB 1998 (te da esa opción en la ventana de guardar archivos). Ahora puedes ir con ella a un buen laboratorio o bien imprimirla tú en casa con papel fotográfico. Si lo haces por tu cuenta imprímela a su tamaño real usando un papel con el tamaño más similar a la imagen resultando, normalmente 11×15 cm, o bien en un A4. Luego lo puedes, o no, recortar, con cuidado para enmarcar la foto. Regálate un buen papel, notarás mucho la diferencia. Nosotros hemos usado un papel Canon Premium mate FA-PM1 de 210 gramos que nos ha proporcionado una copia maravillosa. En Ikea los marcos Ribba son bastante majos y usan vidrio para proteger la foto, no plástico.
5. Si además de imprimir la foto vas a mostrarla en internet vamos a usar un truco prestado por Guillermo Luijik, uno de los fotógrafos que más sabe de técnicas de edición fotográfica. Se trata de que enfoques la imagen con la mejor calidad posible al reducir su tamaño para mostrarla en red. Si por ejemplo vas a mostrar la imagen con un ancho de 1024 píxeles lo que debes hacer es ir en Photoshop a la opción tamaño de la imagen y eliges como ancho el doble (2048 píxeles), activando la opción bicúbica a secas. Una vez hecha la operación reduces el ancho a 1024 píxeles pero usando la opción por aproximación. Ahora cambia el espacio de color a sRGB en edición > asignar perfil y yendo a imagen > modo establece los valores RGB y 8/bits canal. Ahora dale a guardar como como archivo Jpeg con calidad 10 y formato linea de base “estándar”.
En esas tres imágenes tienes sintetizado el proceso. ¿Alguna duda?
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Muy bueno.
A ver si con mi pequeña compacta puedo hacer algo que valga la pena.
Gracias por el artículo
Luis,
Seguro que esa cámara tuya, al menos si es la que vi el en verano, hace maravillas con un poco de paciencia