¿Es la industria fotográfica una burbuja a punto de explotar?

Makoto Kimura, próximo presidente de Nikon y el hombre que ha liderado en la empresa durante la última década la transición de la era analógica a la digital, advirtió ayer en una rueda de prensa en Tokio que el mercado de la tecnología fotográfica ha llegado a una “fase de saturación”, apuntando que se encontraba dispuesto a conversar con otros fabricantes para afrontar los nuevos tiempos que se avecinan. ¿Es posible que esa industria viva en una burbuja que está a punto de estallar? Hay indicios que parecen indicar que así es.

El pasado año Akira Watanabe, uno de los responsables de Olympus, explicaba que su firma se plantaba en la denominada guerra de los megapíxeles. Un síntoma claro de que ya no funciona el principal argumento para vendernos nuevas máquinas de fotos: la teórica mejora progresiva de la calidad de imagen.

Un poco de historia
El siglo XIX fue un momento de fuerte evolución en la técnica fotográfica. Desde que en la década de los años 20 Joseph-Nicéphore Niépce logró captar y fijar la luz que entraba por la ventana de su finca francesa hasta que en 1.900 se lanzó la Kodak Brownie, la primera cámara destinada a las masas, muchas innovaciones se habían sucedido.

Uno de los equipos fotográficos comercializados en 1843 por Louis Jacques Daguerre, pionero de la industria fotográfica.

Uno de los equipos fotográficos comercializados en 1843 por Louis Jacques Daguerre, pionero de la industria fotográfica.

En el siglo XX sin embargo la evolución no fue tan rápida. Al fin y al cabo las cámaras que se vendían mayoritariamente en torno al año 2.000 eran bastante similares a las primeras Leica producidas 80 años antes.

Lo que sí evolucionó de una forma muy veloz en ese periodo fue el lenguaje fotográfico. Tanto que supuso una especie de tsunami que afectó al resto de las artes. La pintura, por ejemplo, gracias al invento de Niépce por fin pudo desligarse de los cánones renacentistas y dejar de ser figurativa. El periodismo también cambió y se hizo visual.

La palabra perdió el monopolio de las páginas de la prensa y el mundo pudo por fin ver en pocas horas lo que estaba sucediendo en otros rincones del planeta. Un gran ejemplo de esto fue el despliegue de la revista Life para cubrir el funeral de Winston Churchill (se gastaron 250.000 dólares y se movilizaron a numerosos periodistas y fotógrafos para que las fotos del evento, acaecido en Gran Bretaña, aparecieran impresas poco después en Estados Unidos).

Una cámara Citalux 300 de 1956 expuesta en el Centro Portugués de Fotografía (Oporto). Foto: Ramón Peco.

Una cámara Citalux 300 de 1956 expuesta en el Centro Portugués de Fotografía (Oporto). Foto: Ramón Peco.


Con el cambio de milenio sin embargo la fotografía experimentó una nueva transformación: la de la digitalización y su difusión masiva a través de internet. En los últimos 10 años hemos visto cambios radicales en la tecnología y en el lenguaje fotográfico. Son tantos y tan profundos que hoy el comprador de un equipo realiza su adquisición con una mezcla de fascinación y miedo. Aunque tiene a su disposición herramientas inimaginables hace sólo un par de décadas la amenaza de que el producto quede desfasado rápidamente está omnipresente. La irracionalidad del mercado tiraniza hoy al fotógrafo.

Recientemente estuve charlando para documentar un artículo con Xosé Gago, una de las personas que más sabe de técnica fotográfica en España a pesar de no haber usado nunca una cámara digital. Me contaba que “hoy para hacer fotos de alta calidad es importante la inversión en tecnología”, algo que hace unos años no sucedía. Y es que el mito de que la digitalización ha abaratado la tecnología fotográfica es sólo una verdad a medias.

El iPhone es el síntoma
Ayer, Gizmodo filtraba algunas características del futuro iPhone. Entre las nuevas funciones destacan las que refuerzan su rol como cámara de fotos (contará con flash, un mejor sensor de imagen y un botón de disparo). Apple parece dispuesta a explotar cada vez más esa doble personalidad de su teléfono.

El nuevo iPhone filtrado ayer por Gizmodo parece que refuerza su rol como cámara de fotos.

El nuevo iPhone filtrado ayer por Gizmodo parece que refuerza su rol como cámara de fotos.

El gadget de Steve Jobs es envidiado por las empresas de tecnologías de la imagen, pues es un auténtico fenómeno entre fotógrafos aficionados y profesionales -un reportero de AP incluso ha realizado un reportaje en Irak con él-. Evidentemente ese auge no está motivado por su calidad de imagen, pues es nefasta (al menos si nos basamos en los parámetros que habitualmente se usan para evaluar una cámara). La clave de su éxito hay que buscarla en la tesis expuesta en Wired hace unos meses, que explicaba el gran fenómeno que suponen todas aquellas tecnologías baratas pero cuyas prestaciones son suficientes para la mayoría.

Que el iPhone sea hoy una de las máquinas de fotos más populares se debe a su sencillez, al creciente número de aplicaciones de fotografía disponibles para él (la mayoría emuladores de viejas cámaras analógicas) y a su potencial como cámara social (pues permite publicar las fotos en cualquier web o red social las imágenes, saltándose así la frontera del papel).

El mercado ha vivido en los últimos años intentando convencernos de que necesitamos máquinas con una resolución creciente, que disparen ráfagas cada vez más rápidas, que filmen vídeo con más calidad, o que permitan captar tomas en la penumbra tan bien como hace unos años las hacíamos con la luz del día.

Pero explotar todas esas posibilidades conlleva gastar dinero, energía y tiempo, pues es preciso un reciclaje continuo de conocimientos técnicos. Eso con frecuencia motiva un empobrecimiento de la cultura visual y de la sensibilidad del fotógrafo (que piensa demasiado en la cámara y poco en la foto). Y esto se puede decir tanto de los que viven de sus fotografías como de los que no.

Pues bien, esas circunstancias propician que muchos prefieran pagar un par de euros por una aplicación que simula el aspecto de las fotos de hace 30 años a comprar una nueva máquina de 100 o 1.000 euros. Entre otras cosas porque todo el mundo lleva encima un teléfono siempre (pero no siempre una cámara de fotos) y además los resultados se ven en el acto. La melancolía por la inocencia perdida de la era analógica se apodera de muchos. Prueba de ello es el increíble resurgir de las Polaroids o el auge del fenómeno de la lomografía en todo el mundo.

¿Menos cámaras pero más abiertas?
Ayer salí a pasear con una Samsung ST1000. Una robusta y pequeña cámara extraplana que recoge en buena medida muchas de las cualidades que han llevado al iPhone a ser una de las más populares máquinas de fotos: es discreta, muy fácil de usar, dispone de una pantalla táctil grande y de calidad, tiene conexión a internet vía Wifi (permite el envío a redes sociales de las imágenes) e incorpora un GPS (al descargar las fotos las sitúa con exactitud en un mapa).

¿Alta tecnología coreana para poner en práctica teorías situacionistas francesas? ¿de verdad la tecnología es neutra?

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La idea era más o menos vagar sin rumbo durante un rato, documentar con fotos una suerte de deriva psicogeográfica (que es algo que muchos hacen consciente o inconscientemente). Entre el primer disparo y la publicación en Flickr del mapa visual con el experimento apenas han pasado unas horas. Lo que da idea de la repercusión que hoy la tecnología fotográfica puede llegar a tener en nuestro comportamiento. Si Guy Debord y compañía levantasen la cabeza…

Máquinas similares a esa, a un precio probablemente menor que el actual y quizá con un pequeño sistema operativo de código abierto, seguramente son las que utilizaremos para documentar nuestra vida en los próximos años.

No es descabellado pensar que la industria fotográfica quizá se convierta en algo similar a la industria de los videojuegos. Probablemente la clave esté en lanzar menos cámaras, pero con mayores posibilidades de evolución que las actuales gracias al software y a los accesorios (para el iPhone abundan). Al fin y al cabo quizá a Polaroid le hubiese ido mejor vendiendo aplicaciones para simular el aspecto de sus viejas cámaras que comercializando mediocres cámaras de fotos digitales.

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16 comments on “¿Es la industria fotográfica una burbuja a punto de explotar?
  1. Buenas.

    Creo que si existe esa burbuja, aunque otra cosa es que lleguen a dejar que estalle.

    Lo que si es innegable es la perdida de cierta libertad al elegir los elementos de nuestro equipo fotográfico. antes de la irrupción del digital podías elegir que película usar según tus preferencias ó tus necesidades, ahora te tienes que aguantar con “todo en uno”, si necesitas una calidad determinada te ves obligado a buscar cámaras de un rango determinado, por que ya no puedes buscar una cámara sencilla y ahorrarte pagar ciertas propiedades que nunca vas a usar ó si lo haces será como algo excepcional, te ves forzado a comprar cámaras con tropecientas funciones que ni siquiera llegas a saber que existen, con menús que raramente llegas a manejar con comodidad y si te empollas el manual de la cámara con sus 100, 200 ó incluso 400 páginas cuando te quieras dar cuenta ya habrán sacado un nuevo modelo con muchas mejoras (o con pocas, pero te venderán lo contrario), así que antes de que la cámara esté arañada ya estarás pensando en cambiarla :( es de locos, pero la electrónica y la informática funcionan así.

    Por otro lado, lo que realmente a creado esa burbuja es el mercado de las compactas, el de los móviles con cámara y en definitiva el del aficionado, por que hay un sector muy amplio que nunca se compraría una cámara, pero si que hacen fotos con su móvil y las cuelgan en las redes sociales, etiquetan a sus amigos y disfrutan cuando tienen comentarios.

    Lo peor de todo es que estamos en manos de la industria y al paso que van las cosas terminaremos comprando productos con diferentes logotipos en la carcasa, pero cuyas prestaciones serán idénticas :(

    Saludos

  2. Hola. Me llamo Roger Méndez y soy fotógrafo profesional. Este artículo me parece genial, ya que mete el dedo de lleno en la llaga: la cantidad de píxeles. Ultimamente, hasta los fabricantes de móviles ofrecen todo tipo de unidades que incluyen cámaras digitales con X millones de megapíxeles. Quienes no entienden de fotografía adquieren esos pensando que van a obtener fotos de gran calidad. Como todo buen fotógrafo sabe, la cantidad de píxeles sólo es un factor a tener en cuenta entre otros muchos a la hora de valorar una cámara: no todos los sensores son iguales y las lentes son muy importantes para la calidad de imagen. Pero, fundamentalmente, no hay que olvidar de lo mas importante: la persona que hace la fotografía. Los fabricantes de cámaras fotográficas han entrado en los últimos años en una carrera de pixeles porque es un argumento sencillo de vender, ya que el público en general piensa que cantidad=calidad. Esta estrategia de marketing es sencilla, no requiere argumentación. Soy propietario de 2 cámaras Hasselblad. Una de 22 mpix y otro de 39 mpix. Dicha marca posee ahora un modelo de cámara de 60 mpix, y los modelos de cámara que yo poseo se han dejado de fabricar, simplemente porque su menor número de píxeles aparentemente las hacía obsoletas, algo con lo que no estoy en absoluto de acuerdo. Adquirir cada cámara Hasselblad supuso en su momento una gran inversión. Sin embargo, estoy realmente contento con el resultado que me ofrecen porque poseen otras características, más allá de los megapíxeles que garantizan ese resultado. Para mi son las mejores cámaras profesionales del mercado, pero ya me olvidé de la inútil carrera de número de píxeles en la que están metidos Hasselblad y el resto de fabricantes, porque no veo diferencias sustanciales entre las 2 cámaras que tengo basándome sólo en la diferencia de píxeles entre ellas. Bueno, realmente sólo veo una: con la de 39 megapixeles se puede hacer mayores ampliaciones. Pero esa posibilidad de ampliación tan enorme generalmente no es requerida por los clientes.

  3. Imprimir y montar una imagen de más de un metro de lado mayor vale tanto como un iphone. Está claro con qué se queraría la inmensa mayoria de la gente si tuviera que elegir. Luego la resolución no importa, porque si no quieres imprimir una imagen, ¿para qué quieres mucha resolución?.

    Que las cámaras tengan miles de funciones a la larga sí me parece útil, cuanto más las utilizas, más cosas echas en falta, y si las tiene y no lo sabías, mejor.

    Y no creo que la burbuja exista por los profesionales, que saben lo que compran y para qué.
    Como decís, el problema puede venir de los aficionados que no saben para qué se compran una càmara.

    Y aparte, lo que quería decir es que me toca las narices que me hayan bombardeado con las características de los últimos modelos de Reflex, y que cuando me quiero gastar un dineral en comprar una, no se encuentran en las tiendas. Algo falla en este jodido sistema!

    Excelente artículo, espero que no exista tal burbuja porque como Nikon quiebre, me retiro de la fotografía.

    Saludos

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  5. Un articulo que mezcla situacionistas -pensé que era el unico que se acordaba de ellos- megapixels y fotografia tradicional y se ilustra con una foto de una Regula King (como la que tengo en casa todavia) mola… Mola mucho. Eso si, el titular es un poco ajeno al cuerpo del asunto.

    No hay una burbuja. Hay un sistema social, de produccion y consumo, que se basa en ofrecer productos nuevos que sustituyen a los antiguos ofreciendo solo mejoras irrelevantes o por lo menos sin ninguna relevancia para la ayoria de los usuarios. Intentan que cambies de coche cada tres años con excusas absurdas (diez airbags mas, un poco de consumo menos…), te venden una tele mas grande (aunque la que tienes probablemente te satisface y aun funciona estupendamente) etc. Se trata de volver a vender versiones nuevas de productos ya vendidos en mercados que ya estan saturados. Es un modelo irresponsable, absurdo e insostenible, pero que determina la actividad economica. Tendra que cambiar.

    La foto digital ya es un mercado agotado. La mayor parte de la gente (que hace fotos de 10×15) esta adecuadamente servida por cualquiera de los teléfonos móviles con cámara. El problema para los demas es que antes, con la misma cámara, conseguias una mejora sustancial de calidad cada vez que aparecia una nueva gama de emulsiones. Ahora cada vez que hay una nueva generacion de chips, tienes que cambiar de cámara. O quedarte con la que tienes e ignorar la presion publicitaria y comercial, si su calidad te satsiface…

  6. Felicidades por este estupendo artículo que refleja bien la situación actual y además nos recuerda un poco la historia…

    gran parte de la culpa la han tenido las propias marcas por esa obsesión y único reclamo de venta, la resolución – megapixels…

    Aún hoy en nuestros días se tiene un concepto erróneo de lo que es, y muchos creen poder hacer grandes fotos solo por disponer de una cámara de 5000 euros, sin tener en cuenta que la fotografía tiene mucho que ver con quien hace la foto y como la hace…..

    Saludos

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  8. A ver si alguien se le ocurre inventar la cámara clónica. Algo así como un PC clónico, le pones el sensor que te mole, en un cuerpo que se le adapte, con la rosca de objetivo que mejor se adapte a tus necesidades, y le metes un sistema operativo X para que funcione.

    Claro que entonces a lo mejor las marcas se tienen que dedicar a otras cosas, o hacerse como Apple ( en informatica) vender un “noseque” que hace que los maqueros no nos planteemos montar un pc.

    Saludos

  9. Lo malo es que estamos sometidos a la tiranía del mercado y no sólo por la tecnología de las cámaras digitales sino tambien en la técnica a la hora de hacer fotografías, me explico cada cierto tiempo hay una moda a la hora de hacer fotografías, como por ejemplo la moda del HDR. Pienso que estas modas en la técnica fotográfica limita bastante la creatividad o libertad a la hora de hacer una foto, parece que con esa tiranía de las modas, estás obligado a saber hacer un HDR, por ejemplo, sino sabes es como sino fueras un fotógrafo, estás fuera de la onda y te sientes un tanto discriminado u obsoleto. Es una lástima que sea así, pero lo importante es rebelarse contra toda esa tiranía y hacer lo que mas le gusta a uno, fotografía al margen de las modas y de los avances tecnológicos.

  10. Maquinas de codigo abierto …humm no sé.

    Hoy en dia, si miras o rebuscas por la web, y preguntas porque deberia comprar un Mac, quienes lo usan, destacan que lo mejor es que el software y el hardware estan diseñados por la misma empresa y por tanto, son muchos mas fiables pues son el uno hecho para el otro…

    En lo que estoy de acuerdo, basta de megapixeles … hoy en dia, sigue siendo reclamo, aunque menos.
    Pero me temo que ahora empezamos con otro reclamo… el ISO !!!

  11. Pingback: ¿Cambiarás tú cámara por un teléfono? | El Fotográfico

  12. Hasta ahora he utilizado Olympus, tengo la E3. Se que no es lo mejor, pero hasta ahora he trabajado con esta marca. He leido por ahí (en quesabesde, creo) que olympus se está planteando quitar el visor… incluir video en HD… quizá se han plantado en la guerra de los megapixel, pero en otras guerras siguen cayendo.
    Cambiaré de marca.

  13. saludos, estoy de acuerdo con tus razonamientos
    pero te escribo para comentarte que tengo una
    samsung st1000 como la tuya y estoy contentisimo
    la llevo a todos los sitios, es espectacular como se
    adelanto a los tiempos. De vez en cuando busco
    alguna de segunda mano por si se me rompe
    saludos
    joseangle

  14. Pingback: Probamos la Sony QX-100, la primera cámara posfotográfica | El Fotográfico

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