Acabas de volver de vacaciones y tienes que vaciar tus tarjetas de memoria. Yo ya lo he hecho. El pasado viernes, como Koudelka en su momento, fotografié la invasión de una ciudad. Pero no era Praga ni los invasores eran reclutas del Pacto de Varsovia. Era Toledo, una ciudad convertida hoy en una suerte de parque de atracciones (el AVE hace que se encuentre a pocos minutos de Madrid). Los invasores estaban armados con cámaras. He aquí un reportaje gráfico para reflexionar sobre el valor de nuestras fotos.
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Hace mucho tiempo que voy diciendo que se deberían eliminar de una vez por todas las cámaaras y las fotos.
http://fotosiqui.wordpress.com/2009/06/24/vale-la-pena-seguir-haciendo-fotos/
Eliminar los domingueros de momento es ilegal
Hola Siqui,
Sunsan Sontag en Sobre la Fotografía ya hablaba de esos turistas que estando tan apegados al trabajo como están usan la cámara para tener un quehacer cuando salen de vacaciones. Creo que una de las cosas que demuestra ese pequeño reportaje que publico es que cada vez nos cuesta más disfrutar de un momento sin más. Parece que estamos obligados a hacer una foto, grabar un vídeo o tuitear lo que andamos haciendo en todo momento. Yo el primero.
A pesar de todo probablemente alguno de esos fotógrafos a los que he retratado quizá estuviese haciendo una gran foto. Esa es una de las cosas magníficas de la fotografía, que nunca sabes cuando puede estar captándose una gran imagen.
Un abrazo. Ramón.
Posible pero improbable
Hace unos meses estaba sentado en la iglesia de San Pietro in Vincoli, en Roma, contemplando la magestuosa estatua del Moises de Miguel Angel. Estuve como media hora viéndola y ya de paso viendo el carrusel de gente que pasaba hacía la foto y se largaba. Efectivamente yo tambien hice unas siete u ocho fotos, pero al verlas no se acerca ni de cerca a la sensación que se tiene al verla en vivo. Sin embargo la gente que hacia la foto y se largaba, estubo allí y no vió la escultura, bueno, si que le echo un vistacillo para por lo menos encuadrar la foto.
Supongo que es esto más o menos a lo que se refiere Ramón .
Como dice Ramón… quizás alguno de ellos realmente este tomando una buena fotografía. Podemos percibir gestos, formas o maneras, pero el genio a veces se muestra de forma poco ortodoxa.
Lo que no quita para que como el artículo refleja estemos en un momento que con el acceso masivo a la fotografía hayamos pasado a hacer un turismo que se podría denominar foto-turismo.
Ahora bien, no entiendo muy bien el concepto de Siqui, porque “domingueros” somos todos, y el mismo Ramón Pero podría haberse tomado perfectamente un auto-retrato para incluir en la serie de tomas, ya que igual que ellos él estaba ahí cámara en mano siendo un foto-turista más. (con todos los respetos, ya que yo me habría incluido igualmente)
Esta semana santa he estado en Praga, y del mismo modo son pocas las fotografías salvables que he podido hacer por precisamente eso, la aglomeración de personas plantadas haciendo fotos de todo tipo a diestro y siniestros en cada esquina de la bendita ciudad, pero es algo de lo que tenemos que vivir, y tienen el mismo derecho que el más profesional de todos los fotógrafos de estar ahí.
Para mi, mira, mejor me lo ponen, porque más apasionante harán mi trabajo de currarme buenas fotos, con lo bonito que es tener paciencia y tino para encontrar el momento adecuado. Así eliminamos de un plumazo a muchos pseudo-fotógrafos de los de cañón largo y gatillo fácil que no tienen la paciencia suficiente para un arte tan bonito como este.
Saludos.
Estoy de acuerdo con lo que dice Borja.
Una cámara, sea del tipo que sea, es un instrumento universal. Y cada uno la utilizará para captar lo que más le apetezca, con el mejor/peor tino que pueda dentro de los conocimientos de cada uno. Y eso es genial. No por no saber técnica fotográfica o no tener interés no tienen derecho a hacer sus fotos.
Probablemente esta gente nos vea a nosotros como “los invasores de las reflex”, como si fuéramos unos “cansinos que no dejan a los demás respirar porque les gusta hacer fotos a las nubes”.
Eso sí, admito que a veces dan ganas de acercarse a alguien y explicarle que el flash de un teléfono móvil no va a iluminar a su amig@ que está a 50 metros y que probablemente éste será uno o dos pixeles a lo sumo en la foto. ;o)
A ver si dejamos de mirarnos el ombligo, hombre!
Coincido y me ha pasado eso de estar pendiente de la foto y del encuadre y la composición y en si salió movida y cuidar la cámara… y no disfrutar el paisaje… también puede ser eso porque recién ahora dispongo de un medio para capturar lo que quiero, y suele resultar agotador… Hay que saborear más el momento. En este siglo vivimos apurados.