El otro día leí en El País la noticia de que Milán acoge una exposición con fotos que Stanley Kubrick hizo al principio de su carrera, cuando sólo era un joven reportero. El título del artículo no podía ser más significativo: ‘Fotogramas congelados de Kubrick’. Según explica el comisario de la exposición, Rainer Crone, la grandeza de estas viejas imágenes tiene que ver con el hecho de que cuentan historias, como películas condensadas en un único instante.
El mítico momento decisivo, vamos. A partir de aquí es lógico deducir que entre el cine y la fotografía hay un parentesco basado en la naturaleza narrativa de los dos lenguajes. Pero… ¿hasta qué punto es así? ¿Qué papel juega la anécdota en una buena fotografía?

Pintada. Una de las fotografías de Stanley Kubrick que podrán verse en la exposición que se le dedica en Milán.
El asunto me recuerda a la archiconocida historia de la imagen que Pedro Almodóvar usó para escribir Los abrazos rotos. Según cuenta la leyenda, el director (fotógrafo aficionado) sacó una foto a una playa de Lanzarote y, cuando la reveló, descubrió a una pareja. Un detalle insignificante, apenas perceptible. Pero suficiente para convertir una típica fotografía de paisaje en una foto “con historia”. Éste fue el arranque del guión de Los abrazos rotos, y yo no puedo dejar de pensar que se repite el mismo esquema que en la evolución de Kubrick: primero la foto y luego la película, como si el cine viniese a completar las limitaciones de la fotografía. Como si el salto de la reflex a la cámara de cine fuese absolutamente lógico, una evolución natural.
Otro ejemplo: Anton Corbijn. El fotógrafo holandés que inmortalizó a U2 delante del Joshua Tree ha construido una sólida carrera como retratista de músicos y personajes carismáticos. Nada más lejos de un fotógrafo de historias. De hecho, cuando Corbijn ha dirigido videoclips siempre ha buscado planteamientos fuertemente estáticos, alejados del modelo narrativo. Pero, sin embargo, terminó dando el salto al largometraje para filmar la historia de Ian Curtis, el cantante de los tremendos Joy Division, en Control. ¿Un motivo más para tomar a la fotografía como hermano menor del cine?
El debate se vuelve todavía más jugoso si analizamos otra posibilidad: el parentesco entre fotografía y pintura. Por ser ambas imágenes estáticas, es fácil pensar que una foto está más cerca de un cuadro que de una peli. Precisamente la semana que viene se clausura una exposición en Torrent, Valencia, que propone una reflexión en este sentido. Se titula De Pictura y pretende romper una lanza a favor de la estética pictorialista con obras de Pierre Gonnord o Erwin Olaf.
El objetivo del comisario Javier Ferrer es sustituir el énfasis narrativo por un mayor hincapié en la búsqueda de la belleza. Pero el esquema que aplica Erwin Olaf para algunos de sus pastiches pictóricos es absolutamente narrativo, como una película. He seleccionado su copia de la Cena de Emaús, un cuadro original de Caravaggio, aunque no sé si está en Torrent. La foto forma parte de un proyecto reciente desarrollado en la Laboral de Gijón. Ironías de la vida, acabo de leer que Erwin Olaf está preparando su primer largometraje.
¿Entonces es inevitable considerar a la fotografía como una versión más rudimentaria del cine? O mejor: ¿es imprescindible que una buena foto cuente una historia? Los casos que yo he seleccionado inducen a pensar que sí, pero mi opinión personal es que no. Aunque soy cinéfilo compulsivo pienso que hay que separar churras de merinas. Creo en una fotografía más consagrada al silencio y a la reflexión que al ruido y la expectación. Pero esa es sólo mi forma de pensar, y cada uno tiene la suya. A partir de aquí, los que tenéis que opinar sois vosotros.
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Yo no creo que la fotografía sea la hermana pobre del cine, sino que el cine es una evolucíón técnica de la fotografía. Evolución que no implica que sea ni mejor ni peor. La imagen estática “insinúa” y hacer pensar, de la misma manera que lo hacen los gestos. Sin embargo el cine y la palabra explican las cosas y desnudan la realidad. Cada herramienta tiene su ámbito de expresión y no es una mejor que otra.
En mi opinión el arte perfecto es la pintura, y el máximo momento de ese arte es cuando un niño pinta lo que le da la gana, o mejor dicho cuando un niño empieza sus primeros garabatos y pone toda su imaginación al servicio del Arte puro y libre.
Luego venimos los que no sabemos pintar, y los que nunca aprenderemos, y nos dedicamos a hacer fotos; la fotografía, para nosotros, es el consuelo del mal pintor. La solución ortopédica para los nefastos pintores.
La fotografía y la pintura sugieren historias, el cine las cuenta.
Por eso, en mi opinión el cine tiene más relación con la literatura que con la fotografía.
Tal vez el cine sea la solución ortopédica para los malos lectores.
Buenas noches, un placer pasar por aquí.
Es una obviedad lo que voy a decir, pero bueno… Se puede contar una historia en una película, en una foto o en un cuadro (además de otras muchas formas).
Cada una de ellas tiene un lenguaje distinto y todos son totalmente válidos, ni mejores ni peores
Saludos
PD: Enhorabuena por el blog, que lo llevo siguiendo desde hace tiempo
Yo lo definiría más como la hermana MAYOR pobre. Al fin y al cabo el cine necesita de la fotografía y ha mamado y aprendido de ella.
Pobre porque los recursos sean menores en cuanto necesidades técnicas, pero no por ello un sentimiento de inferioridad con respecto a su hermana en movimiento.
Ambos son dos artes bonitos y en ambos se pueden contar historias. Lo bonito de la fotografía es que muchas veces necesitas de mucha más interpretación de la tercera persona, y es por eso por lo que es un campo mucho más abierto en cuanto a opiniones que el cine, donde el pensamiento puede estar mucho más tele dirigido por el creador.
El enfoque propuesto:
¿Entonces es inevitable considerar a la fotografía como una versión más rudimentaria del cine?
Yo lo cambiaría a:
¿Entonces es inevitable considerar al cine como una versión más avanzada de la fotografía?
Con esto quiero dejar claro que partimos de la grandeza de la fotografía para crear una nueva técnica más avanzada en ciertos conceptos, pero nunca infravalorando el valor de la fotografía.
Saludos.
No creo que sean hermanas, si acaso … primas.
Como ya han comentado otros, el lenguaje es distinto. En la fotografía el argumento, nudo y desenlace están contenidos en una sola imagen (si dicha imagen cuenta una historia).
Saludos,
Yo diria mas bien que la foto es la Madre (no la hna) del cine (q es 24 fotos x segundo).
Hace poco, un amigo escritor, con motivo de una expo, me regaló un texto sobre la misma. En ella valoraba el ensayo que había realizado con fotografías. Que había construido una historia, una película, sin necesidad de iluminadores, montadores, actores, scripts, productores, etc.
El cine es atractivo porque genera mucho interés, es decir, abre la posibilidad a generar mucho dinero.
Artísticamente, cuando realmente éste es el fin de sus autores, no tiene nada que envidiar a la fotografía, es otro lenguaje, pero el fin es el mismo.
Eso si, requiere mucho más esfuerzo, conocimiento y capacidad de gestión el hacer una película que cualquier otra obra artística. Creo que por eso tiene más mérito.
Buenas.
Curiosa asociación, pero personalmente creo que el cine, tal y como se entiende desde casi su nacimiento, está más emparentado con el teatro que con la fotografía, si tal caso, aquellas primeras películas que tan solo mostraban la llegada de un tren ó la salida de una fábrica si fuesen la hermana/hija/prima (en definitiva una evolución técnica) de la fotografía.
La fotografía recoge un instante y cuenta la historia que el observador quiera ver, como fotógrafos podemos crear ó captar una imagen determinada, pero sin conocer en que estaba pensando quien creó la escena ó bien los sucesos anteriores y posteriores a ese instante capturado, cada cual se montará su “historia” en función de sus gustos, sus fobias, su vida, sus creencias, etc,etc…
En el cine no hay tanto lugar a la interpretación, si existe un guión (sobre todo si es un buen guión) las imágenes tendrán un antes y un después, un motivo por el que son mostradas y una resolución, todo ello estará reforzado por los diálogos, una voz en off, la música, sonidos de todo tipo y por supuesto el montaje que nos podrá enseñar todo tipo de información adicional, desde un plano detalle, un flash-back, distintos puntos de vista de la misma escena ó escenas simultaneas que suceden en otros lugares y con otros personajes.
Para mi, el vídeo-arte, si podría tener más parentesco con la fotografía, a pesar de que sus autores y los fotógrafos (ver PD al final del post) suelen tener ideas bastante diferentes. Duane Michals exploró el camino de la secuencia y perfectamente podría haber realizado una gran parte de su trabajo en un formato cinematográfico, pero el resultado habría sido muy diferente, sobre todo desde el punto de vista del espectador.
Saludos y perdón por el tocho
PD. Cuando hablo de fotógrafo, me estoy refiriendo a la persona que busca crear una imagen única y que también tiene una idea muy clara de como va ha ser mostrada, además de pensar en que resultado visual de la imagen como tal es primordial y ha de cumplir unos parámetros más ó menos estrictos, por el contrario, el artista que despliega su creatividad a través del vídeo-arte suele ser alguien a quien le preocupa más el concepto de lo que quiere decir que la calidad técnica de como lo muestra. Evidentemente no todo el mundo encajará es esta definición, pero creo que es bastante aproximada
Creo que nombrar a la fotografia como hermana pobre del cine es un tanto injusto. El cine le debe muchisimo a la fotografia como arte, sin foto no hubiese podido haber cine.
No desmerezco al cine tampoco, es un arte con un lenguaje propio y supo desarrollarse a traves del tiempo, pero sus bases narrativas estan ancladas en los inicios de la fotografia.
Y estoy de acuerdo con el comentario de arriba: “La fotografía y la pintura sugieren historias, el cine las cuenta.” Es tal como leimos en el ejemplo de la foto que inspiró Los Abrazos Rotos.
¿De que modo el cine NO es fotografía? En principio, el cine son muchissssimmmaas fotos y si hay texto en el cine, en las fotos suele haber titulos, epigrafes titulos de las muestras etc. Y cuando no los hay, la foto es su propio texto. Como el cine mudo…