Recientemente, tras los sangrientos atentados en el metro de Moscú se encontraron los cuerpos sin vida de las autoras del siniestro: Dzhennet Abdurajmánova, de 17 años, y Marja Ustarjánova, de 20. Junto a la imagen de su cadáver se reprodujo la fotografía de la más joven junto a su pareja, el líder guerrillero Umalat Magomedov. Ella aparece ataviada con un hiyad negro y ambos portan armas.
Las denominadas ‘viudas negras’ se embarcaron en ese espeluznante proyecto precisamente para vengar la muerte de sus novios: unos jóvenes guerrilleros islámicos de Daguestán que habían sido abatidos a tiros por la policía.
Iconos de ese tipo son habituales cuando recibimos noticias del terrorismo islámico. Forman parte del ritual previo a la autoinmolación, durante el que las y los terroristas graban un vídeo testimonial en el que exponen sus fanáticas motivaciones, dirigido inicialmente al adoctrinamiento de futuros mártires y como recordatorio para sus familiares. Así de perverso.
En estas imágenes, en las que sus protagonistas aparecen orgullosos, vemos los rasgos de su fanatismo. Su difusión supone también una vía de acceso para mostrarnos una intimidad ajena. La foto que aquí difundimos, y otras similares, parecen servir a los medios para ejemplificar la magnitud de su enajenación. Lo cierto es que por morbo o como documento social de indudable interés, estas imágenes comienzan a aparecer como parte importante de nuestro imaginario social contemporáneo. Como ya avanzamos, aunque de manera tangencial, en nuestra reseña de la muerte de Jim Marshall, es el medio fotográfico uno de los mayores responsables de configurar ese imaginario.
Dejando de lado una perspectiva psicoanalítica del asunto, podemos concretar, recurriendo a una lectura centrada en la sociología (por lo que de ideológico tiene), que tal y como explica el catedrático de Teoría de la Información Gonzalo Abril en su libro ‘Análisis crítico de textos visuales. Mirar lo que nos mira’, un imaginario “es un abigarrado repertorio de imágenes compartido por una sociedad o por un grupo social, el espacio de las objetivaciones de la imaginación colectiva”. Del mismo modo que “el imaginario es contradictorio: remite por una parte a la innovación, la potencia autoinstitutiva y la capacidad crítica de las sociedades, y por otra a la parcialidad, incluso al sectarismo, la autorreferencia reproductiva y la ‘distorsión sistemática’ del estereotipo”.
Con todo ello, ¿Qué papel juegan estas imágenes en la construcción de nuestra identidad? ¿Tienen algún interés especial? ¿Pueden ir más allá del documento social? Lo que tenemos claro es que estas fotografías remiten a una genealogía clara de imágenes que pueblan ese imaginario social.
La estética seductora de la RAF
Los llamados ‘años de plomo’, que siguieron a los sucesos del ‘Mayo francés’, en la República Federal Alemana de la década de los 70 sentaron la base de la iconografía de la lucha armada, que tuvo mayoritariamente como protagonistas a los miembros de la Baader-Meinhof, bautizados así por la prensa para minimizar los posibles efectos mediáticos de la autodenominada Fracción del Ejercito Rojo (RAF).
Conscientes o no del atractivo que su imagen pudiera ejercer, lo cierto es que su ‘look’ de jóvenes airados, modernos y cultos, conmocionó a la sociedad alemana de entonces, tanto o más que sus ‘hazañas’, una lucha impregnada de ‘romanticismo anarquizante’, muy alejada de las motivaciones reales de los trabajadores.

No son fotos de perfiles de Facebook. Son los retratos de Ulrike Meinhof, Brigitte Mohnhaupt y Gudrun Ensslin. Tres divas del terrorismo.
Lo cierto es que las ‘acciones’ del grupo contra el capitalismo imperialista horrorizaron y sedujeron a partes iguales. Parte de esa fascinación bien pudiera deberse a que las cabezas visibles del movimiento eran mujeres jóvenes no desprovistas de atractivo, como la propia Ulrike Meinhof, Gudrun Ensslin o Astrid Proll, autora a su vez de muchas de las fotografías que componen el libro ‘Baader Minhof. Pictures On The Run, 1967-1977′. Editado en 1998, supone una compilación de imágenes que tiene a los miembros del grupo como protagonistas, antes de su encarcelamiento, durante los juicios y posterior confinamiento bajo condiciones realmente escandalosas.

No es el cartel de una película de Tarantino, aunque pueda parecerlo. La sociedad del espectáculo recicla bien incluso la iconografía de los que se oponen a ella.
El interés por relatar aquellos acontecimientos y el destino fatal de sus protagonistas ha sido constante y creciente en los últimos años, con publicaciones, webs temáticas o películas. El acercamiento desde el cine más reciente lo encontramos en ‘The Baader Meinhof Complex’ (2009) de Uli Edel, pero hay precedente notables, como ‘Stammheim’ (1986) de Reinhard Hauff, sobre los años de presidio y la posterior ejecución ilegal dentro de la cárcel, o la muy interesante ‘El silencio tras el disparo’ (1999) de Volker Schlöndorff, que aunque no se menciona el nombre de la banda, la relación es manifiesta.
Fruto de esta seducción icónica es la que llevó al artista alemán Gerhard Richter a concebir toda una serie de pinturas, ‘Oktober 18, 1977’, en las que usa como único referente las polémicas fotografías aparecidas en la prensa de aquella época. Así nos encontramos con una serie de oleos monocromáticos de gran formato con el característico efecto de barrido de las pinturas de Richter, en él podemos ver el multitudinario funeral de Meinhof (que aquí reproducimos), el errático deambular con la mirada perdida de Gudrun Ensslin con su ropa de presidio, el cadáver de Baader sobre el suelo, el tocadiscos que este tenía en su celda, etcétera. En opinión de Dietmar Elger, biógrafo y asistente del pintor, con esta serie, “Richter toca una herida y en base a su franqueza pictórica y temática abre una controvertida discusión sobre los hechos de la República Federal de aquella época”.
Otro ejemplo paradigmático de imagen incorporada al imaginario colectivo es la de Patricia Hearst posando en actitud desafiante con una ametralladora. Nieta del multimillonario William Randolph Hearst, fue secuestrada a manos del Ejercito Simbiótico de Liberación (SLA). Bajo los efectos de un potente ’síndrome de Estocolmo’, decidió unirse a su delirante causa.
Todo ello no hace sino confirmarnos que nuestro imaginario social se renueva y completa perpetuamente con nuevas imágenes que no son sino un reciclado perverso y contradictorio. Algo que, en definitiva, nos muestra la inmovilidad de nuestro mundo.
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Excelente.
Echo en falta algún comentario sobre la banda ETA y su iconografía Pre- y Post-Facebook.
Pero me ha gustado mucho igualmenye.
Totalmente de acuerdo con El Mejillón Suicida, una mención a ETA y a su “estética seductora” brillan por su ausencia.
Muy bueno, Paco.
Seguro que ya lo conoces o has oído hablar de “El perdedor radical” de Hans Magnus Enzensberger.
Aunque trata el terrorismo desde otro punto de vista, hay algo que me lo ha recordado.
1 abrazo!!!!
La ausencia de ETA en estas líneas no se debe a un olvido.
Era muy consciente de ello. Ya hay varios medios, periódicos y canales de TV que nutren sus contenidos a base de ETA. No quería contribuir con este pequeño artículo a esta situación.
Si, en efecto, ETA tiene una imagen muy particular, incluso muy cuidada en ocasiones. Pensemos en los cartelones que colocan entre las banderas a la hora de emitir un comunicado en vídeo. Otro ejemplo, aunque un tanto rocambolesco, lo encontramos en el último vídeo que se difundió sobre sus practicas de guerrilla en los montes vascos.
La cosa es que entre las líneas de más arriba y vuestros comentarios la información sea más completa. Gracias por ello a todos.
Por otro lado nunca he considerado que Ernesto Guevara sea un terrorista, ni él ni Korda ni Capa, ni ninguno de los milicianos que combatieron al fascismo en el 36 ni los que lo han hecho posteriormente, sea Cuba o la Alemania Federal. La opciones de toma del poder de la clase trabajadora mediante la violencia solo han engendrado más violencia. Pero ese es otro debate, y aquí hablamos de fotografía.
Un saludo a todos.
Interesantísimo, sugiero otro asunto que toca (algo más que tangencialmente) lo expuesto en el artículo y en los comentarios: El Subcomandante Marcos. ¿Estaría bien, no crees?
Para ST.
A mi personalmente no me queda nada clara tu postura. Hablar del Che y de Capa respecto a lo que aquí se expone me parece mezclar churras con merinas.
Los que estudian ciencia política saben lo difícil que es dar una definición de terrorismo. Pero luego, claro, están las opiniones personales de cada uno.
En este artículo se alude a las suicidas de Moscú y a los integrantes de la RAF. Dos ejemplos claros de terrorismo en mi opinión.
Ya te responde Paco en su intervención pero a mi personalmente me gustaría que te mojes y expliques si piensas o no que los ejemplos, y no otros, que aquí se exponen son terrorismo o no lo son.
Un saludo.
De primeras diré que me parece muy buen post, y muy muy interesante. También tengo que decir de todas maneras, que se me ha hecho corto el análisis de la iconografía que se puede hacer de este tema, que da para mucho más de lo que has reflejado en este post.
Entiendo que no estas haciendo una tesina, pero quizás sea por el interés que creo que tiene tanto este tipo de iconografía en concreto como el espacio cultural e histórico que tienen muchas de estas organizaciones, que me parece que se ha quedado un poco cojo y con mucho aún por contar.
Estoy de acuerdo en que mentar la iconografía y estética de ETA habría sido un acierto como referente cercano.
Y qué decir del caso del RAF, que tiene ese gusto pasado de una iconografía que ha sido imitada ya no solo por organizaciones terroristas, sino por otras muchas organizaciones de otro tipo de ideales por haber creado un halo de glamour a todo lo que les rodeaba.
Ahora bien, por favor en ciertos comentarios, no se mezcle personajes como el Che o Subcomandante Marcos en este tipo de clasificaciones, porque bajo mi punto de vista, y con todo el respeto lo digo, muestra muy poco conocimiento y cultura de las situaciones culturales que llevaron a llevar a cabo guerras o reivindicaciones armadas.
Felicidades por el tema y el post.
Para ST
Veo que no respondes a la pregunta que te he realizado. Bueno, tengo otras apreciaciones que hacer a tu segunda intervención.
Dices:
“este artículo rezuma de política por todas partes (la de su autor)” <- ¿cuál es la política de su autor? ¿cuál es la tuya?
“Para segun que temas uno debería argumentar con un mínimo de seriedad y profundidad si no quiere pasar por superficial y tendencioso.” <- Me temo que deberías aplicarte tus mismas palabras. Por otra parte, “tendencioso” es un adjetivo que me temo que refleja bien tus comentarios.
“A mi me suena muy mal hablar de radicalismos islámicos sin más” <- No encuentro que en ninguna parte del artículo se hable de “radicalismos islámicos”. En todo caso se habla de unos hechos concretos, un atentado causado por dos mujeres, y se cita el término “terrorismo islámico” ¿Te suena el 11m? Pues eso. ¿Estás seguro de que has leído el artículo que hemos publicado o por el contrario has leído el artículo que deseabas leer?
“Por lo tanto este artículo tal como lo plantea, me ofende”. <- Ante la predisposición a ofenderse ni el autor ni nadie de los que hacemos este blog podemos hacer nada. Eso es cosa tuya.
Un saludo.
Para Joam, Rumpelstilzchen y Borja Lázaro Herrero:
Tomamos nota de vuestras propuestas de cara a realizar una continuación del artículo o un tema similar.
Gracias. Ramón.
El Subcomandante Marcos como imagen icónica creada por el zapatismo, no la causa política y social de dicho movimiento. Pensé que estaba claro, pero se trata de un tema muy delicado que hiere sensibilidades.
Rumpelstilzchen, al ser el título el que es quería hacer esa aclaración, que en los tiempos que corren por menos eres juzgado.
Entiendo por tu parte que tienes claro la parte histórica de dicho personaje, de ahí que lo dijera con respeto, y como aclaratorio para aquellos que conocen poco o nada del movimiento que hay detrás del EZLN.
A mi también me parece muy interesante el tema iconográfico del subcomandante, del cual se intentó en cierto momento buscar una réplica incluso gráfica del ché.
Un saludo.
Para ST
Ok. Ya lo he captado.
Una web que puede interesarte: juegosflash.com
Ramón.
Excelente artículo. Me ha gustado mucho. La primera y la última imagen son tremendas. Y más conociendo las historias que hay detrás.
Gracias por vuestro trabajo.
Muy bueno Paco, gracias…
Creo que el artículo está claro en su orientación, no veo tanto las opiniones políticas, ni compara unos terrorismos con otros.
O yo no sé leer, o soy un ingenuo, pero no veo la mano negra por ningún lado.
Gracias por este gran sitio.
Aviso a navegantes. Acabo de eliminar una intervención de ST porque en este blog no se permiten insultos.
Ramón.
Eliminados varios comentarios. YHBT.
Admito que se me fue la pinza, me lié en otras explicaciones y no supe centrarme. Pero me sigue pareciendo erróneo el adjetivo “terrorista” para definir estas estéticas.
La primera imagen es equiparable a cualquier foto que pueda tener cualquier “militar” legal o no, que este orgulloso de su “militaridad”. No solo de los “terroristas islamicos”, otra cosa es a que nos tiene acostumbrada la prensa.
Las fotos de las tres activistas de las RAF no tiene que ver con ninguna estetica concreta. Son retratos de tres mujeres. Son iguales a los retratos de qualquiera de nosotros, que podamos tener en nuestros albunes. Aunque luego seamos terroristas, futbolistas o fontaneros.
El cartel de la pelicula, no es de Tarantino, pero es DE UNA PELICULA!
y la foto de Patty es identica a la de cualquier soldado orgulloso de serlo.
Creo que se mezclan estéticas militares, estéticas disidentes y estéticas clandestinas, ademas de estéticas juveniles, estéticas orientales…
Como editor del blog me gustaría puntualizar un dato que creo que es relevante para entender el presente artículo.
Su título “La estética del terrorismo” no fes cosa del autor, lo puse yo. Ciertamente peca de ser demasiado genérico. Dicho eso creo que Francisco ha hecho un buen trabajo al hablar del paralelismo existente entre la imagen que proyectaban grupos como la RAF, bastante explotada por cierta industria cultural, con la de la terrorista suicida y su pareja.
Muchas de las definiciones que hoy se dan del adjetivo ‘terrorista’ son maliciosas. La palabra ha terminado estando bastante vacía de contenido por la manipulación sistemática que se ha hecho y se hace de ella. Algo que con frecuencia sucede con ciertos términos políticos. ‘Democracia’ es otro buen ejemplo.
Esto no te da derecho a borrar sistemàticamente los comentarios que no son de tu agrado, demuestras muy poca capacidad crítica. Ahora no vengas con milongas. Y la escusa de los insultos es patética. A mi la gente como tu que se comporta como un pequeño caudillo no la insulto, la escupo en la cara.
Suerte que todo aquí es virtual, verdad Peco?
Para SuT,
Lo de escupir en la cara te ha quedado genial.
Te estoy eliminando los comentarios por la mala leche que pones al escribirlos.
Mira, opina lo que quieras, eso es cosa tuya. Si quieres intervenir pues hazlo. Aquí no sobra nadie, sólo sobran los malditos insultos.
Me has eliminado 2 cometerios!! Caramba, esto empieza a ser muy preocupante. O se nmodera o no se modera, pero parece que con este articulo te has cabreado de verdad.
oye Peco, porqué no borras al Golem. este no aporta nada y encima es patético.
SuT (o era ST?), llegas tarde. Ya me ha eliminado 2 comentarios que si aportaban.Por lo menos algo mas que tus escupitajos a la cara. Suerte que todo es virtual, porque me da que eres perro ladrador, eh?
Creo que lo expuse en uno de mis comentarios borrados (no tengo problema en que se borraran, admito que se desviaban), no me parece mal el trabajo de Francisco, pero me chirrían algunas “cosas”.
Ademas, siempre me he preguntado si (por ejemplo con las RAF) la imagen que proyectaban era intencionada, o es la imagen que la prensa quiso/quiere proyectar. Al igual que el paralelismo con la pareja “suicida” (el no se “suicidó”, inmoló o se tomó su cuerpo como harma, lo mató la policía).
Me parece complicado analizar estéticas solo mirando a las fotos publicadas y sobre todo publicadas en “nuestros” medios.