Reportajes

Los álbumes de Motel Americana (I)

2 Comentarios 29 Julio 2010

Un artículo de Alvaro Llorca y María Sánchez

Todos los viajes empiezan con un conjunto de imágenes en blanco, visiones que nos vamos inventando hasta el momento en el que no nos queda más remedio que enfrentarnos visualmente con nuestro destino. A la vuelta, esas fotografías imaginarias son sustituidas por otras reales que cargamos a cuestas. A veces son mejores que las que habíamos evocado; otras, habría sido preferible que nunca hubieran sido reemplazadas.

Durante casi tres meses recorrimos Estados Unidos haciendo reportajes de música que ahora estamos publicando en Motel Americana, un blog de elpais.com. Además de canciones, entrevistas y cuadernos llenos de notas garabateadas regresamos con un pequeño testimonio gráfico de todo lo que vieron nuestros ojos en ese tiempo y que ahora compartimos con El Fotográfico. Con esta selección de fotos de Arizona, Texas y California inauguramos el primer capítulo del álbum de nuestro viaje.

Santa Mónica Beach

En contraposición a la costa este, más severa y austera, la costa californiana es el paradigma del desenfado y la despreocupación más palpable en el siempre soleado oeste. Las playas de Los Ángeles, Venice, Malibú y Santa Mónica (donde fue tomada esta fotografía), están repletas a cualquier hora del día de gente montando en bicicleta, hippies vendiendo todo tipo de artesanías y cachivaches insólitos, jovenzuelos en patines, personajes con looks imposibles, señoras jugando a voleibol o practicando taichi, adolescentes bañándose en la playa o señores en pantalón corto disfrutando de un café en cualquier terraza. Como dicen los Magnetic Fields en su alegato anti chicas de California: cuerpos espectaculares y bronceados, narices y dientes perfectos y comida de mentira. California es un canto al hedonismo exacerbado.

Tsunami: zona de riesgo

Esto no es la costa pacífica de Japón. El norte de California es también vulnerable a los tsunamis y, desde 1812, más de una decena de olas gigantes se han cebado con las localidades costeras del estado. La más devastadora de ellas tuvo lugar en 1964, causando enormes daños y 12 víctimas mortales en Crescent City. No hay manera de predecir un tsunami. Llegan de manera imprevista y arrasan con todo. Por eso, en las carreteras de la zona, que zizaguean entre las típicas secuoyas gigantes, es normal toparse con señales que, un tanto estérilmente, tratan de advertir del peligro.

El artista mexicano Salvador Durán

El personaje que aparece en esta imagen es Salvador Durán, un artista mexicano que “pinta música y canta pintura”, según sus palabras. La historia de esta imagen es muy especial para nosotros, ya que acceder hasta su figura fue una sucesión de rebotes maravillosos. En un bar de Tucson, en Arizona, preguntamos a los parroquianos si alguien conocía a los músicos de Calexico, uno de nuestros grupos predilectos y que son originarios de esa ciudad. Así, tras surcar un sendero de diferentes contactos conocimos a Salvador Durán, que ha colaborado con su guitarra y a los coros con la banda. Nos recibió en su estudio, un lugar cargado de energía y color, en el que realiza sus obras y que también sirve como local de ensayo para algunas bandas. En su rostro se perciben rasgos puramente mexicanos, una mexicanidad que ha mantenido en buena medida en su obra. Su rostro ajado, con esas gafas torcidas, tal vez sirvan para definir la personalidad y el aperturismo de este hombre, quien no ha perdido ni un ápice su compromiso hacia la cruda realidad mexicana a pesar de la distancia.

En el desierto de Arizona

Esta imagen fue tomada en Arcosanti, un enorme proyecto de arquitectura utópica, obra de Paolo Soleri. El italiano se basó en el concepto de arcología, algo que busca la conjunción adecuada entre la arquitectura y la ecología. El lugar lleva en construcción desde los años 70 y está erigido en mitad de un secarral de Arizona. El día de nuestra visita coincidió con Acción de Gracias, y no había ni un alma en los alrededores, por lo que el conjunto arquitectónico cobraba una aspecto bastante fantasmal. En esta foto aparece una camioneta que estaba aparcada en la puerta y es el único resquicio de vida que por allí encontramos.

Cerca del Gran Cañón

Estas espectaculares formaciones de roca roja se encuentran en Sedona, casi en el centro de Arizona y relativamente cerca del Gran Cañón. La ciudad es una especie de resort para ejecutivos estresados y amantes de la mística new age, lo que conforma un paisaje humano de lo más variopinto. Pero lo más llamativo, sin duda, son esas rocas rojas y los increíbles efectos que la puesta de sol provoca en ellas, unos juegos de sombras espléndidos que te obligan a quedarte atento a cada nueva variación de este prodigio geológico casi sin pestañear.

Control de velocidad

Cuando enseñamos esta foto nos gusta decir que confundimos a este hombre con el jefe Bigun, el policía de los Simpson, y que detuvimos el coche con el fin de obtener su autógrafo. Nada más lejos de la realidad. Esta patrulla policial se encontraba agazapada en algún lugar y al detectar que nuestra velocidad era demasiado alegre decidió detenernos y, aunque nos libramos de la multa y todo quedó en un aviso, podemos prometer que no volvimos a superar el límite de velocidad. En serio, si de verdad quieres que se respeten los límites, contrata a policías texanos para las labores de vigilancia porque sus cualidades intimidatorias no tienen parangón.

La oficina de correos de Fort Stockton

Polvo, ‘tumble weeds’ (que es el nombre de las míticas bolas del desierto que ruedan en los westerns) y edificios desvencijados. Éste es el panorama que nos encontramos en muchas de las ciudades de Texas por las que atravesaba nuestra ruta. En concreto, esta imagen fue tomada en la siniestra ciudad de Fort Stockton, un lugar al que arribamos para descansar y que nos ofreció inquitenates imagenes, como la de esta oficina de correos.

La tienda de Prada en el desierto

La ciudad de Marfa es un oasis artístico en mitad del sur de Texas. Rodeada de ranchos y mucho sol, esta ciudad de unos 2.500 habitantes está poblada de artistas y gente bohemia que han construido un fortín contra el conservadurismo que reina en el estado. A las afueras de esta localidad se encuentra una instalación de lo más chocante. Resulta que, en mitad de carreteras infinitas sin apenas una gasolinera, se alza una tienda falsa de la marca de ropa de lujo Prada. Lógicamente, la tienda está perfectamente sellada y no ofrece ningún tipo de actividad comercial, aunque en el interior se encuentran reproducciones de alguna de las últimas colecciones de la marca. El extrañamiento y el impacto que generan en el conductor están asegurados.

Jesucristo es el señor, también en Arizona

Las carreteras americanas son famosas por la monotonía y la regularidad de su trazado. El mar de asfalto de sus autopistas monstruosamente rectas es tan vasto que, si no ha dilapidado el paisaje que lo rodea, en ocasiones ni siquiera permite al conductor reparar en él. La cosa cambia al aventurarse en carreteras de segunda, más lentas e incómodas, pero sin duda, más amables y susceptibles a la sorpresa. En una de ellas, en el estado de Arizona, tuvimos como acompañante durante unos minutos a este camión de mercancías que recordaba a los conductores que, si tenían la tentación de maldecir en el fragor de las tensiones de la carretera, Jesucristo es el señor.


TEMAS SIMILARES:

Tus comentarios

2 comentarios



   El sistema contabiliza como comentarios los trackbacks y pingbacks de cada entrada (que no se muestran) por lo que
   en ocasiones la cifra no coincide.


Tu punto de vista

Comenta

Twittografico

2009 | 2012 El Fotográfico | Algunos derechos reservados